Es común afirmar que no hay pesca sin asado y asado sin vino o cerveza. Ergo, a menudo un día de esparcimiento y pesca, con un poco de alcohol, puede terminar en un momento desagradable por la baja de reflejos para accionar ante el peligro. El director de Emergencia de la Provincia, Francisco Barreiro, dice que los pescadores se internan en cualquier lugar del dique sin avisar a la Policía Lacustre. "La mayoría de las veces ni nos enteramos dónde están", señala Néstor Osores, jefe de Bomberos. "Esta zona es muy peligrosa porque ni siquiera llega la señal del celular para avisar en caso de emergencia", agrega. Pero lo más insólito es que no debiera haber ningún pescador, porque el 1 de septiembre comenzó la veda para pesca deportiva. No obstante, esto se deja pasar cuando se trata de familias. "No se le puede impedir a un padre que le quite la ilusión a su hijo de pescar mojarritas", justificó Osores.